Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Ana Catalina Godoy

Bahía Blanca

ESTRUCTURAS PROFUNDAS DEL PENSAMIENTO – PARTE III

PALABRAS Y SONIDOS: EL ARTE DE ESCUCHAR

Durante la segunda mitad del Siglo XX nacieron nuevas disciplinas como el caso del Couseling en E.E.U.U., el Análisis Transaccional Integrativo del Dr. Eric Berne, la Audio-Psico-Fonologia y el Método Tomatis de Audio-estimulación neuro-sensorial, entre otras.
A continuación deseamos compartir con Uds. una descripción de esta última para su conocimiento y oportuna consideración (extracto del sitio web http://www.tomatis.8k.com
“…El MÉTODO TOMATIS debe su nombre al Dr. Alfred A. Tomatis, médico e investigador francés nacido en 1920, especialista del oído y psicólogo, miembro de la Academia Francesa de Ciencias.

Para él, ESCUCHAR no es lo mismo que oír, pues la primera es una habilidad que tiene elementos funcionales y de motivación que dependen de la voluntad. Escuchar es mucho más que el acto pasivo de recoger sonidos al azar.
Sus trabajos, publicados y registrados por la Academia Francesa de Ciencias en 1957 se conocen con el nombre de EFECTO TOMATIS.

Su original concepción sobre el pasaje de los sonidos del conducto auditivo externo al oído interno y el papel de regulación del sonido que desempeña el puente óseo martillo-yunque-estribo gracias al juego de los dos músculos más pequeños del cuerpo humano el del martillo y del estribo. A causa de estas regulaciones tensionales, el oído medio transforma y transporta los fenómenos aéreos en fenómenos óseos….El oído  es especial para el acto de percibir, ya que sirve para filtrar, enfocar y adaptarse a las condiciones ambientes, como la gravedad y la acústica.

La atención es una consecuencia del proceso de filtrado, de la capacidad que posee nuestro sistema sensitivo para procesar información multisensorial y borrar señales superfluas.

De la existencia de un buen equilibrio vestibular entre los dos oídos dependen el desarrollo del esquema corporal así como la capacidad para integrar los ritmos y movimientos y ubicarse en el espacio y el tiempo.

La posibilidad de establecer  una relación personal a un estímulo dado se logra mediante una evaluación emocional que conduce a reacciones adaptadas. El oído es responsable por todas las reacciones de conducta, cualquiera sea la fuente de ingreso de la información.

Las bases para un buen equilibrio emocional están asentadas sobre una escucha balanceada, es decir, en primer lugar una armonía en el trabajo de los dos vestíbulos el derecho y el izquierdo, y en segundo lugar entre un diálogo sincronizado entre vestíbulo y cóclea.

El Método Tomatis contribuye a mejorar la inteligencia emocional, y ayuda a establecer relaciones más empáticas porque: aumenta la conciencia de sí mismo; mantiene una motivación positiva; mejora el equilibrio anímico; los impulsos están controlados y la sociabilidad aumenta.
El potencial del oído como captor de información y organizador de toda respuesta motriz, queda explicada por alguna de las tres funciones reconocidas del oído humano:
Función de carga, la primera en aparecer filogenéticamente hablando, aporta la energía cortical necesaria para que el cerebro marche bien en su dinámica del pensamiento, el oído puede compararse a un dínamo que transforma las estimulaciones que recibe, en energía neurónica destinada a alimentar el encéfalo.
Función del equilibrio, más conocida que la anterior, es la que hace posible la movilización del cuerpo, su desplazamiento y localización en el espacio, corresponde al aparato vestibular (utrículo, sáculo y canales semicirculares). Todas las raíces anteriores de la médula están bajo la dependencia del nervio vestibular, por lo tanto no existe un sólo músculo del cuerpo que escape a su control.
Función de la escucha, la tercera en orden de aparición, es la que permite enfocar los sonidos, y en especial aquellos del lenguaje. Es la más importante dentro de plano de la comunicación humana porque está ligada a las facultades propias del hombre. La escucha es una percepción activa, voluntaria, selectiva y, por lo tanto consciente de lo que nos rodea.
A la efectividad de estos equipos, se le suma entre otros sonidos la utilización de la música, en particular la de Mozart, que a lo largo de la experiencia de más de cincuenta años ha dado los mejores resultados a nivel neurofisiológico. Así, esta es capaz de restablecer en el ser humano la armonía perdida, gracias a que su composición se desarrolla dentro de los ritmos fisiológicos y neurovegetativos de un niño pequeño.”
“Nuestra vida debe procurar ser una construcción ecológica consciente.”



escrito el 28 de junio de 2010 por en General


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